AMADO BOROBIO Emitido por Radio Cadena en Junio 1986 En 1986 España entra ya a formar parte ya definitivamente del Mercado Común. Soria es una provincia dedicada al trabajo agrícola principalmente, porque el ganadero también se está acabando. Esta dedicada casi exclusivamente a trigos y cebadas. Últimamente se empleó el girasol. Tengo ante mí a Amado Borobio, el primer hombre que empezó y se animó a plantar girasoles en la provincia como alternativa de cultivo. Ahora, en estos momentos transcendentales para la agricultura, sobre todo la Soriana creo que es conveniente que un hombre como Amado Borobio, agricultor y creo que el mejor conocedor del girasol, nos diga algo sobre ello. Por eso vamos a empezar preguntándole, ¿en qué año y cómo empezó con el girasol? Bueno yo concretamente empecé en el año 80. Fue la primera campaña cuando yo me lancé a la calle en busca de algún agricultor para intentar convencerle de que hiciese una prueba con el fin de ver los resultados y los rendimientos que este cultivo podía tener en nuestra provincia. Puesto que yo era consciente del problema que teníamos los agricultores en cuanto a buscar un cultivo de alternativa pues me ofrecieron la posibilidad de probar y promocionar, entonces, me lancé a la calle y, hasta estas fechas, aquí estamos, intentando conseguir algo positivo y creo que de hecho lo estamos encontrando. ¿Cuántas hectáreas empezaron a plantar en el año 80 en Soria? En aquel tiempo plantamos 35 hectáreas. ¿Y tres o cuatro años más tarde? En el año 1983, fuero del orden de las 3.000 hectáreas y al año siguiente, aproximadamente, unas 20.000 hectáreas. La subida como vemos ha sido potencialmente enorme. Pero, ¿por qué ha bajado este año? Pues la respuesta es muy fácil. Lo mismo que en Soria, en muchas provincia de España el agricultor no está muy mentalizado de los cultivos que desarrollamos; entonces, el girasol fue un bombazo cuando vinieron unos años que el cereal no funcionaba bien, el desarrollo del girasol fue normal, con lo cual, la gente pensó que podía funcionar y que de hecho había dinero de por medio y, prácticamente, todo el mundo se lanzó sin más, cosa que fue completamente erróneo puesto que debía ser concebido como un cultivo de alternativa no como un cultivo totalitario. Entonces, como un cultivo de alternativa hemos de planificar nuestras explotaciones y en lugar de dedicar como en la campaña 83 y 84 que hubo muchos agricultores que dedicaron un 40 o un 50 por ciento de su explotación al cultivo del girasol, destinar un 10 o un 15 por ciento cada año al girasol. Creo que en los años 82 y 83, el girasol salvó a muchos agricultores de ir a la ruina. ¿Es así? Bueno la verdad es que esas dos campañas pasadas quizás fueran malas para el propio cultivo y el mismo agricultor por la sencilla razón de que se manejaron unas cifras creo que anormales que llevaron a la gente a lanzarse de una manera alocada, sin hacer números y sin ser conscientes de lo que en realidad era el cultivo del girasol. Debido a que ahora el sistema de pagos de trigos y cebadas que va a ser por calidades, ¿se verá perjudicado el agricultor hasta el punto de que deba recurrir a otras alternativas de cultivo, como por ejemplo, el girasol? Bueno, en mi opinión, que los cultivos de alternativa son algo que hace falta, está claro, bien sea el girasol o cualquier otro cultivo. Ahora, lo que está demostrado que en los cinco años de andadura que llevamos en Soria podemos hablar de unos resultados que están ahí y que la gente los empieza a conocer. Por eso creo que, de manera sensata, se trata de un cultivo con futuro y, no es que vaya a salvar al agricultor, pero si puede echarle un capote. A parte de haber sido el promotor del girasol en la provincia, ¿cómo ves desde tu punto de vista de agricultor, los problemas que se os avecinan? Bueno, los problemas creo que están ahí y estoy convencido de que si no cambiamos, nos cambiarán. La solución no es fácil y será el tiempo el que nos vaya buscando unas salidas más o menos ortodoxas. Pero entiendo que con la voluntad de todos y el buen hacer de la gente del campo podremos conseguir cosas. El tema es delicado pero creo que se puede salir adelante. ¿Y cómo es posible que los agricultores de la Comarca de Gómara, tan rica en cereal, no terminen de unirse y de comercializar ellos mismos? ¿Cómo es posible que esto no suceda? Bueno esta es una pregunta muy delicada diría yo. El problema que tenemos en el campo de Gómara es que es un campo que está viejo, entonces, el renovar ideas es un problema, lo mismo en el campo que en otros sectores pero, evidentemente, el campo no se iba a escapar. El problema es que no hay juventud, ni gente con ideas nuevas y ganas de progreso, entonces, se ha adoptado una postura cómoda en exceso; son explotaciones administradas por gente bastante entrada en años y, por tanto, existe la mentalidad de que aquí estoy porque he venido y voy a intentar mantener lo que tengo y que no me cuenten cosas de cultivos nuevos, ni de proyectos, ni de cooperativas y asociaciones. A la gente todo esto le da un poco de lado. Bueno pero esto que estás diciendo es muy perjudicial para la provincia de Soria. Entonces, igual que has hecho tú con el girasol y otros que te han seguido. ¿Qué podrías decir para hacer lo mismo con el cereal? Bueno es un problema también porque, a decir verdad, yo, si tuviera que volver a promocionar el girasol y si tuviese que saber que iba a pasar todo lo que he pasado, todos los problemas que he pasado, posiblemente sería de los que no volvería a empezar. Con esto no quiero ser pesimista pero si quiero comentar que es una tarea muy dura y un trabajo en el cual te llevas montones de sinsabores y, la verdad, es algo muy delicado porque la gente se presta a colaborar muy poco. ¿Necesitaríais ayuda de la Junta de Castilla y León, del Gobierno o de algo para buscar una solución a este futuro tan interesante y tan terrible al mismo tiempo que a lo mejor se puede presentar en el campo soriano? Bueno, la ayuda es buena para todo; ahora, en el tema este nuestro, yo creo que no es imprescindible la ayuda que nos pudiera dar el Gobierno de Castilla-León porque el tema es claro y es que normalmente en la zona de Gómara hay muchas explotaciones de 70, 80 ó 100 hectáreas, bien sean propias o en arrendamiento, entonces, yo siempre he mantenido la idea de que a un agricultor no nos pasa absolutamente nada por dedicar un par de hectáreas o tres a cultivos nuevos, a experimentar porque por el rendimiento de ese terreno, ni eres más agricultor, ni eres menos; ni ganas mucho dinero, ni pierdes mucho dinero, entonces, lo que a mi me fastidia y me duele es que la gente no seamos más lanzados y tengamos una finca preparada única y exclusivamente para cualquier tipo de pruebas, de las que unas funcionarían, otras no funcionarían pero pienso que no es problema de dinero sino de tener ganas de tomarse uno la molestia de probar este cultivo o este otro; en resumidas cuentas, de adaptarse a las circunstancias. ¿Y ahora cómo ves este futuro próximo y qué esperáis los agricultores de estas nuevas modalidades? Bueno los agricultores y máxime los jóvenes agricultores esperamos todo. Sabemos que no nos va a ser nada fácil y esperemos que, como digo, haya un poquito de suerte y un poco de colaboración entre todos para que este barco llegue a buen puerto. Problemas nos vamos a encontrar con los lógicos de una agricultura de alta montaña, que contamos con una serie de cultivos muy concretos, que no tenemos un campo grande para poder probar otros tipos de cultivos y ver si se pueden a adaptar o no, con lo cual, y como he dicho, será cuestión de ir haciendo pruebas, de intentar crear o promocionar nuevos cultivos y ver que se puede hacer en este aspecto; en una palabra, buscar una salida. ¿Y sobre la comercialización? Este es un tema muy complicado. El tema de la comercialización parece ser que es muy problemático porque en una reunión que presencié muy recientemente, a la que asistieron unos altos cargos de la Administración, del SEMPA, concretamente, se decía que los países que pueden pagar están saturados y donde únicamente se puede exportar a los países que no tienen dinero para pagar; con lo cual, la papeleta es bastante problemática. Bueno, y por último, dinos algo sobre el girasol, un cultivo que conoces muy bien, muy bien. Mi caballo de batalla es el girasol; ha sido, como he dicho, desde hace cinco años puesto que yo he sido un convencido del girasol. En este tiempo, me han pasado muchos casos curiosos; he tenido que aguantar muchas cosas raras porque he querido y asume esta parte de responsabilidad pero, a la vez, estoy convencido de que este año, a nivel provincial, el girasol ha pegado un bajón muy grande en cuanto a cultivo, algo que yo veo lógico, por la sencilla razón de que ya va siendo hora de que los agricultores nos planteemos la problemática de nuestra explotación de una manera sensata y concienzuda. Este año, concretamente, lo que no se puede hacer es que porque te lo hayan dicho, o te lo hayan contado, los agricultores se lancen a la calle a todo gas, como ha pasado en campañas pasadas. Entonces, este año hay bastantes menos hectáreas, de lo cual yo estoy muy contento, porque las perspectivas son muy buenas, de momento, aunque el final no se sabe todavía. La gente empieza a estar convencida de que es un cultivo que efectivamente se puede adaptar, que no podemos tan derrotistas de que porque venga una campaña buenísima a nivel nacional y la correspondiente caída de precios, no se puede pensar que esto siempre será así sino que habrá que mantener una líneas de mercado que sean rentables para el agricultor. En este sentido, yo tengo la gran esperanza de que esto siga funcionando porque debe ser una salida más para la agricultura y, por lo tanto, estoy convencido de que el cultivo funcionará. |
domingo, 13 de enero de 2008
SORIAAYERYHOY.-GALERIA DE PERSONAJES. Amado Borobio
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