

Ciriaco Borque Angulo Hoy día 29 de febrero de 2008 tengo el placer de estar entrevistando a Ciriaco Borque Angulo, un señor que es muchas cosas. Ha sido un alcalde perfecto de la población de Tejado. ¿Eres natural de? De Tejado. ¿Tu nombre completo es? Ciriaco Borque Angulo ¿En qué año fuiste por primera vez alcalde de Tejado? Me eligieron alcalde de Tejado por primera vez el 3 de noviembre de 1972. Hay una cosa entonces que quiero comentarte ya que has sido alcalde una población desde el año 1972. Tengo unos documentos que se publicarán pronto sobre un hecho tan histórico y tan maravilloso para mí sobre el juicio del pueblo de Tejado contra el marqués la Vilueña y que ganó el pueblo de Tejado. Lo voy a publicar en Internet y, posiblemente, también fuera puesto que se trata de un juicio tan importante en el que se pudo demostrar sin necesidad de coger las hoces ni dar palos en la cabeza que Tejado consiguió lo que quería. Tengo toda la documentación guardada y es muy curioso porque se nota que está escrito a mano puesto que no existían máquinas en aquella época. Además, se nota que está escrito con pluma de ave, de manera, que se trata de un documento de gran belleza o, por lo menos, a mí me lo parece. Yo creo que en Tejado deberíais tener el orgullo de haber puesto un monumento, sin decir nada, que representara una serie de hombres. - ¡Hombre! El monumento no lo tenemos pero el orgullo sí. - Sí, claro, pero es que el orgullo no se ve y creo que se necesita ver para poder decir: “Estos somos nosotros”. - Bueno, el orgullo que hemos sentido ahí está. - Es posible que, bueno no es posible sino seguro, que en ninguna parte de Soria ha habido un enfrentamiento tal crucial en ese aspecto. - Eso significa que nuestros antepasados eran duros. ¿Cuántos años seguidos fuiste alcalde? Seguidos desde 1972 hasta el año 91; luego los siguientes cuatro años se presentó otro chico, y a continuación, reanudamos el mandato entre los años 95 y 99. Hay un asunto muy curioso y muy importante, también que no podemos dejar de mencionar y es que tú fuiste uno de los que contribuyó conmigo, codo con codo, a la constitución de la Mancomunidad del Campo de Gómara. - Es cierto. Recuerdo todo lo que peleamos por conseguir aquel proyecto. - Al final se consiguió, creo que fue en el año 1987 si mal no recuerdo y alguien se encargó de que yo no pudiera asistir. Así todo, tu obligación como alcalde de Tejado y como interesado en que la comarca se levantara, algo que no ha ocurrido porque se ha hundido más, dime una cosa: ¿Qué motivo te prohibió y te negó a quedarte la presidencia de esa Mancomunidad y luchar con todas tus fuerzas por ella? - Bueno ya sabes que esas cosas de las presidencias se hace una votación con todos los del pueblo, concejales y alcaldes, y la mayoría designa al que debe ser el presidente. - Bueno aquello fracasó. ¿Por qué demonios no luchaste y lo permitiste? - Si no te eligen, no puedes meterte. - Había que luchar por ello. Yo lo he hecho sin ser alcalde ni nada ¿por qué tú no has seguido? - Mejor que tú nadie sabe que hemos hecho muchos kilómetros y muchas reuniones sin pensar en beneficio de ninguna clase. - Lo importante y lo más necesario es que la comarca del Campo de Gómara se levante; sino ¿de qué ha servido la Mancomunidad hasta ahora? Ha servido nada más que para dejar mal sabor por conseguir puestecitos y creerse autores de nada. - ¿Para qué demonios ha servido construir esa casa frente a la iglesia que es para la Mancomunidad? - Pues mira, lo mismo hubiese dado construir un muro. También hay que tener en cuenta que sirve por si hay que tener alguna reunión que sea en la Mancomunidad. - De acuerdo pero debajo de un puente se puede hacer lo mismo y a lo mejor hasta con más éxito. - La verdad es que se construyó con otros fines que no se han logrado. ¡Qué se le va a hacer! - En Tejado ya no tenéis colegios. Hace unos cuantos años en Gómara se construyó un colegio que acoge en las aulas a todo el entorno del pueblo. Tampoco tiene utilidad porque ya no hay niños. - Colaboramos para que el colegio de Gómara triunfara pero claro no hay gente. - No, no es que no haya gente es que falta lo más importante, no hay niños. - ¿Me puedes decir entonces para qué se construyó un edificio en Gómara para meter las oficinas de la Mancomunidad? En ese caso se podía haber utilizado dos o tres aulas del colegio evitando por tanto el gasto de la construcción de un edificio que no tiene utilidad. - Estoy de acuerdo en que no era necesaria su construcción pero como son todos a opinar se termina con la opción más sencilla. - Si hoy no se busca una industria tal y como indique hace años que era tan necesario, insistiendo en una fábrica de cerveza, ya que se tiene la tranquilidad de tener el agua del Duero junto a nosotros y a muy pocos kilómetros, en Valladolid, es donde se cultiva el lúpulo y sin mencionar que las tierras de Gómara son productoras de una excelente calidad de cebada, tenemos por lo tanto todas las facilidades para que ese negocio se monte. - Perdona Ciriaco que te interrumpa pero te voy a decir que en un pueblo, Santa María de Huerta concretamente, unas persona decidieron instalar una industria y fábrica de unos artículos muy importantes. ¿Qué sucedió? Muy fácil. Hubo suficientes motivos para que esas industrias huyeran despavoridas. Primero, no existía personal cualificado; segundo, los que fueran a trabajar carecían de vivienda, había que proporcionársela; tercero, era imposible lograrlo puesto que todos los que poseían una casa para poderla alquilar consideraban que les correspondía un 60 por ciento del sueldo de los trabajadores. Las palabras más ciertas fueron que el que poseía un chamizo quería alquilarlo como si se tratara de un palacio. Ya que habéis fracasado en dejar hundirse una Mancomunidad que podía haber levantado a toda la comarca, por lo menos, tú y los tuyos, todo el pueblo de Tejado y de Gómara, que también les toca, no dejéis de pasar y olvidaros de la hermosa leyenda de Margarita y el Conde que tantos y tantos beneficios y puestos de trabajo puede conseguir. - ¡Uf! Con los tiempos que hace que hablamos de ello. - Ahora tenéis la oportunidad de hacer el monumento, a la derecha de la carretera, cerca de la ermita de Tejado, o a la izquierda, indistintamente. Pero a tiempo hay que montar una gasolinera, cafetería, restaurante y hostal. Debéis de pensar que eso necesitará aproximadamente unos 20 empleados. No dejéis de pensar además que hay que solicitar, y se os concederá, ayuda a la Diputación y al Gobierno de Castilla y León. Amigo Ciriaco, desgraciadamente, ninguno de vosotros conocéis Verona. En esa población italiana, los fogonazos de los flahs y los disparos de las cámaras son continuos para fotografiar el balcón de Julieta (personaje ficticio de la obra de Sakespeare) al que subía con una escala su muy amado Romeo. ¿Existieron? No. Los creo Sakespeare. No me a remontar a ningún sitio más lejano. Me voy a remontar a un lugar de España, a la obra más internacional de nuestra lengua. Me refiero a Don Quijote de la Mancha. Cervantes, su autor, mencionó a la muy bella, encantadora y amada de Don Quijote, Doña Dulcinea del Toboso. En aquella pequeña población manchega, pobre y casi deshabitada, a una mente inteligente y clarividente se le ocurrió levantar una casa donde habitaba Doña Dulcinea, y en el cementerio una tumba en la cual en vez de decir: “Aquí reposa nadie” que es la realidad, pone. “Doña Dulcinea” porque queda mejor. Aún cuando unos cuantos pedantes te digan lo que acostumbran, o sea, que eso no interesa, que interesa más en Soria capital, que como es lógico te los encontrarás quieras o no quieras, es la costumbre de ir consiguiendo la desertización de la provincia. Te doy las gracias Ciriaco por esta entrevista y te agradezco sobre todo que reconozcas que no sirve de nada la triste Mancomunidad del Campo de Gómara que pudo ser el punto donde sujetar la palanca para mover todo el campo y darle la altura que se merece; y sobre todo que reconozcas que te has dejado vencer sin una sincera lucha. Pero te recuerdo que aún estás en ocasión de poder renovar todo. Te recuerdo que la constitución de la misma la hice con el mayor entusiasmo que se le puede dar a una obra. Tú eres uno que te pusiste a mi lado desde el primer momento y que reconoces, aunque no está perdido el tiempo, haber abandonado la lucha. |







